Análisis de Chime Sharp

1.984; esa fue la fecha en la que Tetris vio la luz en su original y primaria versión. En poco más de tres meses el juego cumplirá treinta y tres años, ahí es nada, y a día de hoy, y por increíble que parezca, continúa formando parte del top ten de los videojuegos más vendidos de la historia. No es de extrañar, porque desde su salida gozó de una envidiable repercusión, gracias a una jugabilidad sencilla y directa, que generaba una adictividad sin precedentes. A falta de un estudio que lo corrobore, nos atreveríamos a decir que es uno de los pocos juegos que puede presumir de haber formado parte del catálogo de cada una de las consolas que ha parido la industria, y ha estado presente en todas y cada una de las generaciones.

Si algo se le puede atribuir a Tetris es el privilegio de haber sentado las bases con las que se debe crear un juego de puzzles comercial. Sus incontables versiones, copias, clones, vertientes y ramificaciones dan buena fe de ello. Y, por muy original que sea, si un juego que se lance en la actualidad, en el que haya que encajar piezas de diferentes formas para eliminar líneas de lapantalla, es inevitable echar la vista atrás y evocar el histórico juego creado por Alekséi Pázhitnov.

Prepárate para encajar piezas como si no hubiese un mañana.

Todo este preámbulo viene a colación precisamente por lo último que comentábamos. El juego que nos ocupa, Chime Sharp, tiene esa mencionada inspiración, intencionada o no, con la que es casi imposible no entrar en comparaciones. No obstante, vamos a evitarlo en todo momento, ya que dispone de suficientes elementos propios como para distanciarse y hacerse un hueco en el género. Que consiga grabarse a fuego un nombre propio en la historia del videojuego dependerá de sus cualidades, las cuales vamos a diseccionar con la máxima precisión posible. Dicho y hecho: vamos a encajar las piezas de esta review y te animamos a acompañarnos en tan singular trasiego.
Apartado Técnico
Chime Sharp no hace uso de ningún tipo de artificio y tampoco es que le haga falta, para qué vamos a engañarnos. Se trata de un juego de puzzles de corte clásico, con una mecánica de juego sencilla y una puesta en escena esquemática en la que iremos encajando las piezas que se van sucediendo en pantalla. Estas ni siquiera caen del cielo, como en juegos similares, simplemente aparecen en pantalla y, como si de un cursor se tratase, debemos moverlas al sitio del tablero en el que deseemos encajarla. Estos tableros monocromáticos son siempre iguales y son unas cuartillas cadriculadas en las que tendremos que ir formando cubos y rectángulos y evitar a toda costa quedarnos sin espacio para no perder la partida.

Las texturas planas y los tonos pastel son la tónica general en el juego.

Las piezas pueden tener diversas formas, dependiendo del modo de juego que seleccionemos, pero están siempre confeccionadas con la misma textura plana y el mismo color rojo. Los fondos también son bastante sosos y planos. La sobriedad es la norma predominante y tampoco podéis esperar efectos gráficos, lumínicos o de cualquier otro tipo que mejoren la experiencia. Chime Sharp va a lo que va, que es ni más ni menos que a ponernos a superar cada tablero encajando piezas, y no hay más. Tanto es así que, si se hubiese lanzado hace veinticinco años, luciría exactamente igual que en 2017.

¿Te gusta el Tetris? Chime Sharp es una versión músico-festiva del mismo - ¡Comparte!    

Lo que sí que es más actual es la banda sonora, la cual sirve de genial acompañamiento durante cada rompecabezas. Sin llegar al histrionismo ni tampoco al sopor, se encuentra en el término medio perfecto para amenizar las partidas. Solo echamos de menos un poco más de presión en el jugador. En los últimos segundos de cada fase, podría acelerase la melodía de revoluciones, por ejemplo, con el fin de desconcentrarnos y ponernos las cosas un poco más difíciles.
Jugabilidad
Chime Sharp no va a revolucionar el género ni va a destacar por innovar en ningún aspecto. Incluso el objetivo de la partida va a ser siempre el mismo, independientemente del tema o del modo de juego elegido: debemos crear cubos o rectángulos con las piezas que obtengamos tras cada colocación. Lo que cambia, según el modo de juego que seleccionemos, es si para tener éxito debemos hacer una cantidad de puntos en un tiempo determinado, superar una contrarreloj o alcanzar una cantidad de puntos.

Tras perder cada partida, visualizaremos la pantalla con nuestras marcas.

Por lo demás, la jugabilidad es un clon de un modo a otro, así que el jugador corre el riesgo de entrar en un bucle de monotonía tal, que puede llegar a abandonar el juego durante la primera hora a los mandos. Solo los más persistentes lo exprimirán, incitados por el afán de superación que otorga la consecución de concretos objetivos que desbloquearán nuevos modos de juego más allá de los dos primeros disponibles por defecto.

Por otro lado, aprender a jugar a Chime Sharp es algo que resulta tan natural como el acto de respirar. Sin necesidad de un tutorial, estarás combinando piezas sin mayor problema desde el minuto uno y las fases se irán sucediendo una tras otra hasta que fracasemos. Combinar formas con soltura y rapidez es fundamental, sobre todo en los modos de juego con temporizador, ya que es la única manera de no romper el multiplicador y aumentarlo hasta el máximo valor para conseguir el mayor número posible de puntos.

Perderemos si el contador llega a cero sin haber conseguido los puntos suficientes.

Aun teniendo esta mecánica tan directa y simple, al juego le falta algo, que cuesta difinir, para considerarse como divertido o adictivo como otros juegos arcade similares. Quizás sea la sobriedad visual, aunque nos decantamos por lo largo que puede hacerse completar cada tablero. Reducir el tiempo de cada nivel ayudaría a enganchar al usuario, porque vería que va evolucionando y pasando de fase con mayor frecuencia. La curva de dificultad también es demasiado lenta y hace que abandones, mas bien por querer probar otra modalidad de juego o por ponerte con otras cosas que por el hecho haber perdido la partida. En lo tocante al control, va en consonancia con la sencillez que destila el título, y es bastante preciso y rápido, aunque desde aquí os recomendamos utilizar la cruceta en contra del stick, debido a que es mucho más suave y es casi imposible que coloques fichas por error si la utilizas.
Duración
Como acabamos de apuntar en el apartado anterior, el juego puede llegar a durarte muy poco si no te consigue enganchar. Si eres más constante, y el juego realmente te gusta y te entretiene, la duración puede llegar a ser infinita, porque puedes abordar cada modo de juego tantas veces como desees.

Quédate sin huecos en los que encajar las nuevas fichas y ya puedes dar la partida por perdida.

Para mojarnos, decir que desbloquearlo todo puede llegar a costarte un mínimo de cinco horas, pero eso, como suele pasar en los juegos de puzzles, dependerá de tu habilidad. Tras completarlo todo, lo que puede llegar a pasar es que ya no tengas aliciente para seguir jugando más allá del de superar tus marcas.
Conclusión
Chime Sharp es un juego de puzzles de corte clásico, con una fuerte inspiración del Tetris original, dotado de numerosos modos de juego y una dificultad asequible para todos los públicos. La simpleza en su aspecto y en su mecánica de juego se convierte en un arma de doble filo, con la que puede fidelizar a unos y generar hastío en otros.

*Gracias a Chilled Mouse por habernos proporcionado el material para esta review. 

6.2

Lo Mejor

  • Gran variedad de modos de juego...
  • Original manera de enfocar un juego de puzzles.
  • El apartado sonoro es muy acertado.

Lo Peor

  • ... en el que se echa en falta un modo multijugador.
  • Se hace monótono con excesiva rapidez.
  • Los diferentes modos de juego son muy parecidos entre sí.
6.2 Apartado Técnico
6.2 Jugabilidad
6.2 Duración
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Antonio

Adicto a coleccionar logros, entre partida y partida también le dedico tiempo a la narrativa, como lector y como escritor.

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Análisis de Chime Sharp

por Antonio tiempo de lectura: 6 min
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