Desarrollar un videojuego hoy puede costar hasta 100 veces más que en los años 90.
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La industria del videojuego ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, pero hay un dato que resume perfectamente esa evolución: el coste de desarrollo. Lo que antes requería unos pocos millones, hoy puede alcanzar cifras que hace años parecían impensables.
Para ponerlo en contexto, desarrollar un juego considerado AAA en 1996 (en plena era de PlayStation y Nintendo 64) costaba alrededor de 5 millones de dólares. Hoy, ese mismo nivel de producción puede elevarse hasta los 500 millones, lo que supone un incremento cercano al 10.000%.
El coste de los juegos AAA se dispara y obliga a vender millones
Este aumento no es casual. Los videojuegos actuales son mucho más complejos en todos los sentidos: gráficos avanzados, mundos abiertos más grandes, inteligencia artificial más elaborada y equipos de desarrollo que han pasado de ser pequeños grupos a estructuras con cientos de personas trabajando en paralelo.
A esto se suma el impacto del marketing, que también ha crecido con los años y puede representar una parte importante del presupuesto total. Todo ello hace que recuperar la inversión sea cada vez más complicado, obligando a muchas compañías a vender millones de copias para alcanzar rentabilidad.
El problema es evidente: no todos los juegos consiguen ese nivel de ventas. Por eso, cada vez más estudios buscan alternativas para optimizar costes, como el uso de nuevas herramientas o incluso la integración de inteligencia artificial en los procesos de desarrollo. Aun así, reducir significativamente estos presupuestos parece, por ahora, un reto complicado.

