Mat Piscatella cree que el abandono del formato físico busca aumentar los márgenes de beneficio de las compañías.
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El anuncio de PlayStation sobre el fin de los lanzamientos físicos para sus nuevos juegos a partir de 2028 sigue generando reacciones dentro de la industria. Más allá del debate entre los jugadores, ahora ha sido Mat Piscatella, director ejecutivo de análisis de videojuegos en Circana, quien ha compartido su visión sobre el rumbo que está tomando el mercado.
En una entrevista concedida a Polygon, el analista explicó que la transición hacia el formato digital responde principalmente a razones económicas y lanzó una reflexión que no ha pasado desapercibida: las compañías buscan obtener un mayor rendimiento de cada usuario.
Mat Piscatella cree que el formato digital beneficia sobre todo a las compañías
Según Piscatella, la venta digital ofrece unas ventajas económicas muy superiores a las del formato físico. Al eliminar costes de fabricación, distribución y comercialización, las editoras pueden conservar una parte mucho mayor de los ingresos obtenidos por cada copia vendida. El analista señala que la diferencia puede rondar los 25 dólares por juego, una cantidad que, multiplicada por millones de ventas, supone un importante incremento de los beneficios para las compañías.
Además, considera que un ecosistema exclusivamente digital otorga un mayor control sobre los precios. Sin mercado de segunda mano ni posibilidad de intercambiar juegos físicos, los jugadores dependen completamente de las promociones oficiales para conseguir descuentos.
Piscatella también destacó que el mercado de consolas está envejeciendo y que los jugadores más jóvenes se inclinan cada vez más por experiencias en móviles y PC. En su opinión, el aumento del precio del hardware y de los videojuegos está reduciendo la entrada de nuevos usuarios en el ecosistema tradicional de consolas.
Pese a ello, cree que el formato físico no desaparecerá de un día para otro. Aunque cada vez representa una parte menor de las ventas, sigue contando con una base importante de coleccionistas y aficionados que valoran la propiedad de los juegos. No obstante, el analista considera que la tendencia del sector es clara y resume la situación con una idea contundente: las compañías buscan maximizar sus ingresos y serán los jugadores quienes decidan si ese modelo tiene éxito o no.

