Análisis de Moons of Madness



Moons of Madness es un título de terror desarrollado por Rock Pocket Games, una pequeña compañía Noruega que se aventuró en el mundo de la creación de videojuegos en 2008 y , a día de hoy, cuenta con una plantilla que fluctúa entre los 15 y 50 empleados. He querido recalcar esta información ya que la pequeña infraestructura de la desarrolladora, dota de gran mérito el resultado final del título que hoy tenemos entre manos.

El “Terror Cósmico” de la literatura Lovecraftiana, ha inspirado muchos juegos enmarcados en el género de terror. Los últimos ejemplos los tenemos en “Call of Cthulhu” o “The Sinking City”, ambos títulos toman como base narrativa la figura mitológica de Cthulhu creada por H.P. Lovecraft como ente superior , a veces venerado como un dios, capaz de desatar el apocalipsis. 


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Mucho se usa esa expresión, la de “Terror Cósmico” , cuando hacemos referencia a la obra de Lovecraft pero. ¿qué es realmente el terror cósmico? El Terror Cósmico es ese miedo irracional que todos albergamos en nuestro interior a lo desconocido, a esos peligros que puedan residir en lo inexplorado y que puedan amenazar nuestra existencia como raza en el universo. ¿Y qué mejor manera de enfrentarnos a lo desconocido que transportándose al inhóspito planeta Marte? Esa es la propuesta de Moons of Madness, llevarnos a sentir el total desamparo de la soledad mientras nos enfrentamos a nuestros más profundos temores.

 


Apartado técnico

Quizá éste sea el apartado en el que menos podemos extendernos. Los desarrolladores de Rock Pocket Games han utilizado con bastante acierto el motor Unreal Engine 4 que dota al conjunto del juego de una buena solidez en cuanto a texturas y luces. Si tenemos en cuenta la limitación de recursos de la compañía, hay que reconocer el esfuerzo titánico, el mimo y el talento que se ha dedicado al juego. Un juego que en su apartado técnico no sobresale en nada, pero tampoco cojea en nada, lo cual es muy de agradecer en estos días.

La forma en la que los creadores juegan con las luces y sombras, los contrastes entre la oscuridad y el brillo electrónico de la maquinaria que rodea todo, se fusiona a la perfección con la atmósfera que proponen y ayuda mucho a la inmersión. El juego corre fluido, aunque hay que reconocer que tampoco acusa mucha carga gráfica en ningún momento, debido a que la mayor parte del tiempo vamos a estar solos en unos escenarios que no son grandes. En este aspecto destacamos los entornos exteriores, cuando salimos con nuestro vehículo a recorrer la superficie marciana, que es cuando luce el buen hacer de la compañía en el diseño paisajístico. En cuanto a los interiores, se pueden hacer un tanto repetitivos ya que vamos a recorrer muchos pasillos con compuertas y estancias clónicas entre sí. Pero también contaremos con otros muchos escenarios como grutas y otros que no vamos a mencionar para no caer en el spoiler, todos ellos tan diversos como bien recreados. 

Los efectos de sonido están bien implementados y van a formar parte de fundamental de la experiencia, ya que de ellos van a depender en muchos momentos esa inquietud a ser abordados de repente por una criatura de pesadilla. No obstante el juego también juega magistralmente con ese silencio que nos hace sentirnos aún más solos y desamparados. La música ambiental es casi inexistente y queda relegada a uno dos momentos concretos en la aventura.


Jugabilidad

Cuando hablamos de referentes a Moons of Madness, el más recurrente sin duda sería Soma por un sinfín de similitudes y creo que es un acierto. Personalmente veo a Moons of Madness como un paso adelante con respecto a otras aventuras narrativas de corte independiente, pues si en títulos como Layers Of Fear de los polacos Bloober Team, bastaba con avanzar por los pasillos para que el entorno hiciera el resto, este juego va a requerir un poco más del jugador, sobre todo en exploración e ingenio.

El juego nos lleva a una estación experimental sobre la superficie de Marte, en una misión secreta para evaluar posibles viabilidades de colonización del planeta rojo.  Pronto descubriremos los terrores que se ocultan bajo la superficie de un ecosistema que se revela contra la especie invasora, nosotros.

 

La acción nos pone en la piel del ingeniero Shane Newehart, con una perspectiva de primera persona que creo que es la más indicada para dar mayor inmersión al juego. Si lo que esperas es acción, este no es el título. Si bien es cierto que que no nos limita a ser meros espectadores de los acontecimientos como en otros juegos del mismo corte, hay que reconocer que las mecánicas jugables son limitadas, dando la impresión que los desarrolladores han apostado por “poco y bien”, porque así lo demuestra en todo momento. No da demasiadas opciones pero lo que hace funciona como un reloj.

Esa atmósfera de tensión continua se acaba deshaciendo conforme avanzamos en el juego. Al principio nos enfrentamos a los terrores de Marte con esa timidez a dar un mal paso, o esa incertidumbre de qué nos puede aguardar tras cada esquina… cada compuerta. El problema es que los enfrentamientos en su mayoría están demasiado encriptados y, en las escasas ocasiones en las que nos toca escapar de la aberración que nos persigue, basta con avanzar sin tropezarnos por un camino prefijado que no da lugar a error. Quizá si hubieran abierto las posibilidades de huida, como armarios en los que ocultarnos o caminos alternativos para burlar a nuestro perseguidor, habría ganado muchos enteros a la hora de mantener esa tensión inicial pues, una vez entendemos que basta con correr para librarnos, se convierte en un mero trámite que afrontamos con resignación.

Otro aspecto que creo se ha desperdiciado es el viaje en el vehículo Myrcat. De cuando en cuando nos toca salir al exterior para desplazarnos a otra ubicación. Para ello usaremos un vehículo todoterreno que se mueve de manera automática, convirtiendo el viaje en una mera contemplación de los paisajes marcianos. Creo firmemente que, con un poco de trabajo, nos podrían haber ofrecido unas pinceladas de exploración en el exterior de las bases, lo cual habría enriquecido enormemente la experiencia y alargado la duración de una linea argumental única y sin ramificaciones.

Tendremos que vigilar nuestro suministro de oxígeno cada vez que abandonemos la base. Durante los periplos que el juego nos lleve a aventurarnos por la árida superficie de Marte, deberemos enfundarnos nuestro traje espacial. En estas ocasiones debemos estar atentos al indicador de nuestra reserva de oxígeno (no creo que sea necesario explicar qué ocurre cuando este llega a cero). Nuestros primeros pasos por el exterior se van a ver condicionados por ese temor a asfixiarnos y perder nuestros avances, sin embargo es una sensación efímera debido a que nunca vamos a estar demasiado lejos de una fuente de recarga de oxigeno ya que, incluso nuestro vehículo tiene una estación de aprovisionamiento.

Pero como dije al principio, lo que hace Moons of Madness lo hace bien y tiene suficientes puntos a favor como para dejarte pegado a la silla el tiempo que tardes en concluir la aventura. La ambientación está muy lograda y, aunque pronto dejemos de sentir miedo real, nunca nos abandona esa sensación de soledad y desamparo, y esto lo hace magistralmente. 

Contaremos con puzles ingeniosos en su mayoría que cuentan con la dificultad justa para no quedarnos bloqueados pero para obligarnos a no se disuelva nuestra atención. En cuanto a las mecánicas de sigilo, he de decir que me han dejado un sabor agridulce. No fallan en la ejecución, sin embargo quedan lastradas por la a veces incoherente inteligencia artificial del enemigo.

En cuanto a las herramientas, armas y consumibles que compondrán nuestro inventario, en su mayoría se usarán de manera automática, por lo que no tendremos que rompernos la cabeza con respecto a que herramienta debemos utilizar para abrir una puerta o que pieza electrónica falta en un circuito que debemos reparar. ¿Esto es positivo o negativo? Es muy relativo. En muchos juegos contamos con inventarios interminables que solo nos sirven para marearnos a la hora de buscar lo que necesitamos, en cambio creo que nos lo dan todo demasiado mascado en todo momento dejando la sensación de que nos llevan de la mano como a niños pequeños.

Duración

En cuanto a la duración del juego existe poco margen de variables. A mi me duró unas 9 horas y creo no debe diferir mucho con respecto a cualquier otro jugador ya que no existen caminos alternativos ni bifurcaciones y que el título pueda durar más o menos depende en exclusiva de la parsimonia con la que afrontes cada cometido. Por esto mismo no estamos ante un título rejugable al no tener nada nuevo que ofrecer para una segunda partida, a no ser que la historia te haya gustado tanto que decidas volver a repetir los mismos pasos. De esta forma  podéis tomar mis 9 horas como una aproximación bastante aproximada del tiempo que vais a tardar en concluir esta pesadilla marciana.


Conclusión

En definitiva, estamos ante un juego muy recomendables para los amantes del terror y las aventuras narrativas bien llevadas a la cual, se van a sentir especialmente atraídos los seguidores de Lovecraft. 

Moon of Madness nos ofrece una experiencia de terror en la que la sensación de soledad y desamparo y no el miedo van a ser nuestro principal enemigo. Un juego con las carencias achacables a la falta de infraestructura y presupuesto, pero con las bondades del mimo por el detalle y la implicación de sus creadores que muy acertádamente han apostado por la calidad antes que la cantidad y eso, casi siempre es de agradecer.

Me declaro oficialmente defensor de este título pues ofrece una experiencia de mucha más calidad que actual catálogo de juegos de este mismo corte (entiéndase género y presupuesto), tomemos como ejemplo Call  of Cthulhu, Layers of Fears o Soma. Por eso, si has disfrutado con alguno de estos títulos, no dudes en apostar por Moons of Madness. Además, en mi humilde opinión, no deberíamos perder la pista a Rock Pocket Game ya que podría traer títulos muy interesantes en un futuro.

Podemos adquirir Moons of Madness  por 29,99 € en Microsoft Store, un precio que creo bastante equilibrado teniendo en cuenta lo que nos ofrece. 

7.7
Bueno

Lo Mejor

  • Magistral ambientación
  • Puzles bien balanceados
  • Diversidad en los escenarios

Lo Peor

  • Mecánicas algo limitadas
  • Demasiado lineal
  • Se pierde pronto la sensación de miedo
8.5 Apartado Técnico
7.4 Jugabilidad
7.1 Duración
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José Manuel Fernández

Más de 20 años como videojugador. Autor de las novelas Proyecto Cronos y Conspiración Eugénesis.

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