La saga del trasgo ladrón regresa con una entrega que marca su vigencia en la nueva generación.
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Styx sigue vivo y ha llegado a la actual generación de consolas cargado de un arsenal completamente renovado, pero ¿quién es Styx y por qué hablo de él como si ya lo conociese? Bueno, en principio, porque así es, pero si recién llegaste a la saga con este título, déjame que te dé algo de contexto para que veas a dónde estás llegando.
El personaje concebido por Cyanide Studio aparece originalmente en el juego Of Orcs and Men que salió en Xbox 360 en 2013 y es el juego cronológicamente más nuevo de este universo. Styx debuta en solitario en Styx: Master of Shadows en 2014 ya en Xbox One, un juego al que le seguiría Styx: Shards of Darkness en 2017 en la misma generación y que continúa en el título que hoy nos reúne, Styx: Blades of Greed.
A diferencia de lo que sucede en Of Orcs and Men, la saga Styx se especializa en el sigilo, algo que hace muy bien ayudado por el diseño propio del tamaño del trasgo, un personaje de pequeñas dimesiones que puede meterse fácilmente en huecos, chimeneas, trepar vigas y ocultarse rápidamente utilizando los objetos dispersos por los todos los escenarios.
Si estás con dudas en comenzar con este juego sin haber probado los anteriores, debes saber que si bien los personajes remiten a situaciones que ya pasaron y algunas referencias te pasarán desapercibidas, el juego se disfruta mucho sin que conozcas al detalle toda la historia que lo precede.
Styx: Blades of Greed continúa desde los sucesos del juego anterior con una historia que se va contando en retrospectiva. En esta aventura aparece una entidad que se denomina «El Flujo», que comienza a hablar e interactuar con Styx luego de que el trasgo absorba ciertos cuarzos especiales que eventualmente le darán algunos poderes bastante inusuales y algunos problemas también, como no podría ser de otra manera.
Ponte tu ropa más oscura, afila tus armas y revisa tus flechas, nos vamos hacia una aventura donde pasar desapercibido es lo único que nos mantendrá vivos. Acompáñame.
Apartado técnico
Siempre me parecieron muy interesantes los diseños de la saga de Styx, tanto de los personajes como de los mundos en los que habitan, en Blades of Greed la calidad se mantiene y es acorde a la de la generación actual de consolas. Las cinemáticas, aunque no abundan, están también muy bien logradas; los problemas que aprecié durante mis horas de análisis en este apartado tienen que ver con dos cosas: la primera es que las texturas, a veces, demoran bastante en cargar, incluso en las cinemáticas, lo que crea un efecto extraño que, aunque breve, incomoda. La segunda es la iluminación; la transición entre luces y sombras también cuenta con cierto delay y, muchas veces, es complicado entender en dónde está el personaje y hacia dónde hay que ir, lo cual complica mucho la partida en situaciones de escape, por ejemplo.
La banda sonora del juego aparece en los momentos necesarios y se basa en violines y otros instrumentos tradicionales que la acercan a esa ambientación épica y medieval en la que se desarrolla la aventura. Las actuaciones del equipo encargado de las voces son realmente muy buenas y logran darle personalidad a todos los personajes en apenas algunas interacciones.
El doblaje está disponible únicamente en su idioma original, inglés, pero en lo que a texto refiere, el juego se encuentra localizado al español en su variante ibérica. Siempre intento analizar los títulos en español para aprender de los errores y aciertos de mis colegas localizadores y, en este caso, si bien el trabajo general es bueno, hubo algunos textos que realmente atentaron contra la experiencia de juego, como el tutorial para usar la brújula, que me resultó indescifrable y solo pude determinar su uso mediante la prueba y el error.
Jugabilidad
El primer capítulo del juego permite conocer lo que serán las mecánicas principales de un título que es muy extenso, principalmente si la persona detrás del mando decide hacer las misiones secundarias, tal y como fue el caso de quien escribe. Esta primera etapa del juego puede ser un tanto confusa, en el buen sentido, ya que el título se presenta con una historia bastante conductiva en la que Styx debe recuperar unos cuarzos y rescatar a los personajes que se volverán recurrentes en la aventura, pero este foco se va disipando conforme se avanza.
A medida que avanza la historia, el protagonista va ganando habilidades, ya sea por puntos de progreso o por la recuperación de planos o runas que funcionan como moneda de cambio para cosas como ampliar la capacidad del inventario o mejorar algunos poderes. El progreso habilita automáticamente algunas mecánicas, como la de colgarse con un gancho o ejecutar algunos poderes del Flujo.
Los niveles merecen un premio al diseño. No solo son gigantes, sino que además tienen muchísimos detalles, lugares en donde ocultarse, distintos huecos y caminos para llegar a un mismo lugar y opciones de desplazamiento varias distribuidas por todos lados. En contraposición al excelente diseño de los niveles aparece la repetición, y es que siempre habrá que regresar a los mismos tres escenarios en distintas etapas del juego para recoger más cuarzo o completar misiones de los compañeros de tripulación. Si bien es cierto que en distintas oportunidades se accede a diversos puntos de los escenarios, el mundo en que transcurre la acción es el mismo y puede llegar a cansar en algún punto, principalmente porque la historia es larga.
El sigilo es interesante, el extremo inferior izquierdo de la pantalla muestra la exposición de Styx dependiendo de la luz y otros factores. Matar utilizando la furtividad también puede derivar en alertas contra toda lógica, ya que hay puñaladas más fuertes que los enemigos más próximos escucharán e investigarán al instante. La única forma infalible de asesinar es cuando el protagonista se apoya y ataca desde una superficie o desde dentro de un escondite.
Para que los cuerpos de los enemigos no sean descubiertos por sus compañeros, se pueden ocultar o disolver en ácido. También es factible disparar dardos a distancia o utilizar algunos objetos de los ambientes a modo de trampas para aniquilar incluso varios enemigos con un solo golpe. Styx puede utilizar un líquido ámbar que lo vuelve invisible por unos segundos y hasta crear un clon de sí mismo que producirá una distracción en los adversarios; también se pueden arrojar botellas para distraer a los enemigos, apagar antorchas y hasta chiflar para atraer a los rivales hacia algunas trampas.
Los enemigos pueden ser inquisidores, soldados regulares y hasta insectos gigantes de varias especies, pero dentro de cada tipo hay diversas clases, incluidos enemigos más grandes y fuertes que no pueden eliminarse de un solo golpe a no ser que se envenene el líquido o la bebida que están consumiendo o se les arroje encima algún objeto.
Al ser descubierto, Styx puede pelear mano a mano con sus atacantes, pero esto, salvo excepciones, deriva en una muerte segura. El juego está casi exclusivamente pensado para el sigilo, y los enfrentamientos tradicionales palidecen bastante en comparación, los enemigos quitan mucha energía con cualquier golpe. Para atacar, es preciso hacer foco en el adversario previamente y esquivar en el momento justo los golpes es extremadamente difícil. Además, la sensación de ser golpeado es casi nula y solo se evidencia cuando el protagonista muere. Por suerte, con presionar un botón se puede hacer un guardado rápido, un comando que es sumamente necesario.
Duración
Entre las misiones principales y secundarias de Styx: Blades of Greed, estamos hablando de un título que tiene fácilmente unas 30 horas. A mi entender, si bien es una buena cantidad de tiempo, sin lugar a dudas, también aparece el factor repetición con los mismos tres escenarios en diferentes actos y misiones.
Conclusión
La fórmula del sigilo de la saga sigue intacta e inmaculada; los amantes de este tipo de juegos amarán a Styx de inmediato. Sin embargo, el desarrollo de un personaje tan interesante se sigue quedando corto y el combate cuerpo a cuerpo tiene aún muchísimo trabajo por delante. Reforzar este último punto le daría una profundidad adicional al juego; lo mismo podría hacer sumar más escenarios a la producción.
En definitiva, esta entrega de Styx cumple, pero creo que tiene muchísimo potencial para crecer exponencialmente. Una saga a la que le seguiré prestando atención porque sé que puede ser una verdadera IP de culto.
*Agradecemos a Nacon el material provisto para este análisis.
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Aspecto técnico70/100
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Jugabilidad75/100
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Duración80/100
Lo bueno
- La historia y la construcción de personajes
- El diseño de los niveles es espectacular
- Las mecánicas del sigilo son fantásticas
Lo malo
- Los escenarios son muy repetitivos
- El combate cuerpo a cuerpo necesita más trabajo
- Las texturas tardan mucho en cargar en algunos momentos









