Un año de contrastes para Microsoft: éxitos creativos, movimientos arriesgados y una estrategia que sigue dividiendo a la comunidad.
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Si hay una palabra que define a Xbox en 2025, es locura. El último año ha sido uno de los más intensos, contradictorios y difíciles de interpretar en la historia reciente de la marca, combinando una avalancha de lanzamientos con decisiones empresariales que han puesto a prueba la confianza de muchos jugadores.
Por un lado, Microsoft ha empezado a recoger frutos reales de su estrategia de adquisiciones. Nunca antes había lanzado tantos juegos en un solo año: propuestas variadas, de calidad sólida y repartidas durante todo el calendario. Estudios como Obsidian brillaron con fuerza, y Xbox Game Studios demostró una capacidad productiva que llevaba tiempo sin verse.
Pero ese impulso creativo convivió con una serie de movimientos muy discutidos. 2025 fue el año en el que Xbox rompió tabúes históricos: Forza y Gears llegaron a PlayStation, y se confirmó que Halo seguirá el mismo camino. También fue el año en el que Microsoft dejó claro que el futuro de Xbox no gira en torno a la consola tradicional, sino a un ecosistema abierto, multiplataforma y cada vez más cercano al PC.
Game Pass, precios y la presión del beneficio
El otro gran eje del año fue el económico. Subidas de precio en Xbox Game Pass, intentos fallidos de ajustar precios premium y un objetivo interno de márgenes altos marcaron un rumbo mucho más agresivo. Ese contexto ayuda a entender cancelaciones dolorosas, cierres de estudios y una sensación general de inestabilidad.
- Mientras tanto, las consolas Xbox Series quedaron en una posición delicada. Las subidas de precio y la pérdida del concepto de exclusividad dejaron claro que Microsoft ya no ve la consola como el centro de su negocio, sino como una opción más dentro de un ecosistema mayor.
Un gran año… difícil de celebrar
Paradójicamente, todo este ruido ha eclipsado lo más importante: 2025 fue uno de los mejores años de Xbox como editora. Sin un único “bombazo”, pero con un flujo constante de juegos interesantes, variados y bien recibidos, incluyendo el impulso decisivo a Clair Obscur: Expedition 33 gracias a Game Pass.
El balance final es complejo. Xbox ha demostrado músculo creativo y ambición, pero también ha generado incertidumbre como nunca antes. De cara a 2026, con nuevos Fable, Gears y el futuro de Halo en el horizonte, la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿hacia dónde quiere ir realmente Xbox?

