Microsoft prepara una Xbox de nueva generación más abierta, flexible y cercana al ecosistema PC.
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Durante los últimos meses, una idea se repite cada vez con más fuerza dentro de la industria: la próxima generación de Xbox no será una consola tradicional tal y como la hemos conocido hasta ahora. Microsoft estaría preparando un salto importante hacia un modelo mucho más cercano al PC, tanto en arquitectura como en filosofía de uso.
No hablamos de un rumor aislado. Periodistas y analistas con buen historial, como Jez Corden, coinciden en que la compañía quiere romper definitivamente las barreras entre consola y ordenador, apostando por un sistema basado en Windows capaz de ejecutar juegos de PC de forma nativa, sin renunciar a la compatibilidad total con el catálogo actual de Xbox.
Una Xbox de nueva generación pensada como plataforma
La idea que sobrevuela Redmond es clara: convertir Xbox en una plataforma universal, no en un dispositivo cerrado. Esto permitiría que la próxima máquina pueda ejecutar juegos de PC, títulos del ecosistema Xbox y servicios como Game Pass o la nube sin fricciones, todo desde un mismo entorno.
Este movimiento encaja con la estrategia que Microsoft lleva años construyendo: Xbox Play Anywhere, el peso creciente del PC Game Pass, la expansión del juego en la nube y la llegada de dispositivos como ROG Ally con ADN Xbox. La consola dejaría de ser el centro absoluto para convertirse en una pieza más dentro de un ecosistema mucho más amplio.
Más allá de Xbox
La gran pregunta es inevitable: ¿seguirán existiendo las consolas Xbox como tal? Todo apunta a que sí, pero con un concepto muy distinto. Más parecido a un PC de salón optimizado para jugar, sencillo de usar, pero abierto en posibilidades.
- Este cambio no afecta solo a Microsoft. Sony también parece explorar caminos similares, con rumores persistentes sobre una PlayStation portátil que conviviría con PS6 bajo un mismo ecosistema. La industria, en general, parece alejarse del modelo clásico de generaciones cerradas.
Mirando atrás, muchos coinciden en que Xbox 360 fue la última consola “clásica” de Microsoft. Desde entonces, el foco ha pasado del hardware al servicio. Puede que eso despierte nostalgia, pero también abre la puerta a un futuro donde jugar no dependa de un único dispositivo.
La próxima Xbox no marcaría el final de la consola… sino el principio de algo mucho más grande.

